6 sept. 2008

1ª Jornada : RCDE - Valladolid 1-0

Crónica extraida de la web del club :

Pocas veces se gana en un solo partido a tantos rivales a la vez. Se le gana a un Real Valladolid que había hecho una pretemporada de aquellas que dan miedo, se le gana a un ambiente de extrañeza después de una semana de mucho movimiento, y se vence a una mala racha que hacía que el Espanyol no ganara el partido inaugural de una temporada desde 2001. Todo eso es lo que hizo el equipo de Márquez esta tarde en el Estadio Olímpico Lluís Companys, al que acudieron cerca de 20.000 pericos que, por encima de todo, tenían ganas de disfrutar de buen fútbol, y ver a su equipo ganar. Y su equipo ganó. Ganó, convenció, y ofreció una muy buena imagen, con una enorme seguridad defensiva y un contraataque muy peligroso.

Tal y como se había desarrollado la semana, el encuentro no podía empezar de otra manera que con mucha cautela por parte de los dos conjuntos. De hecho, la tónica se mantuvo durante todo el primer tiempo, y las ocasiones de peligro escasearon durante los 45 minutos. Tras dos tímidos intentos en una portería y otra en los primeros minutos, no fue hasta el 23 en que llegó el suspiro más largo en la grada de Montjuïc, precisamente cuando De la Peña decidió darle el balón a Luis García dentro del área, y el centro de éste no lo pudo empujar Valdo por centímetros.



Pero la segunda parte empezó de manera inmejorable. Luis García, dentro del área, recortó a su par, Pedro López, y disparó raso al palo largo de Asenjo. El portero vallisoletano llegó a rozar el balón, pero no impidió que la pelota acabase alojada en sus redes. El gol, además de adelantar a los de Márquez en el marcador y proporcionar una tranquilidad que no se había respirado en todo el primer tiempo, encendió de nuevo los ánimos de la grada. Se lo creían los aficionados y se lo creyó, y bien, el equipo que sólo unos minutos más tarde armó un gran contraataque, con Tamudo conduciendo, y Luís recibiendo. El asturiano, en esta ocasión, no pudo zafarse de su marcador, y dio tiempo a la zaga visitante a replegarse.

No volvió el Espanyol a acercarse al gol hasta que De la Peña no cogió el balón en tres cuartos del mediocampo rival, se lo pegó a la bota derecha, y dribló hasta a cuatro defensas. Sólo el quinto evitó que se plantara ante el meta visitante. Después de esa jugada, disminuyó la efervescencia ofensiva de los blanquiazules, que aun así seguían jugando en campo pucelano, cercando el área.

Parecía entonces que estaba sucediendo aquello que a los entrenadores les gusta tanto. El Espanyol controlaba el partido, dejaba que fuera su contrincante el que tuviese que inventar, luchar, cansarse, y buscar maneras de encontrar resquicios en la defensa, a la vez que se desesperaba al ver que eso no parecía posible.

En ésas discurría el partido, cuando Tamudo luchó un balón que parecía interceptado por el central Prieto, y le cambió el signo de aquella manera que él tan bien sabe hacer. Con el defensa batido, encaró la portería de Asenjo, buscando la rosca al segundo palo, pero su disparo salió demasiado alto. Pero de eso se trataba exactamente: controlar el juego, dominando o no en la posesión de balón, defender con solvencia, y contraatacar con peligro. Justo lo que nos enseñó este conjunto en el Ciutat de Barcelona ante el Udinese.

El primer gran susto para los de Márquez llegó en el minuto 80. Sesma recibió demasiado suelto en el interior del área, pero afortunadamente Jarque llegó rápido para incomodar al extremo vallisoletano, que disparó alto. Y qué mejor que una gran noticia para olvidar un susto. El técnico decidió que era hora de que Sielva entrara a formar parte de la historia del Espanyol, a la que pasará como el segundo jugador más joven en debutar en Primera División con el conjunto blanquiazul (El primero fue Branco Kubala, que lo hizo con 16 años y 83 días, en 1965). 17 años y veinticuatro días, pero la madurez y la clase propias de un jugador consagrado en la élite son sus credenciales.

De todos modos, la inquietud, los nervios, y los temblores fueron inevitables en los últimos minutos para la grada de Montjuïc. Si bien el Valladolid no disponía de ocasiones claras, ni ponía a prueba a Kameni, sí que rondaba su área y enviaba balones desde varios lados. Uno de ellos, acabó peinado por Ogbeche y Vivar Dorado y estrellado en el poste de la portería perica. Y luego llegó una mano milagrosa de Kameni en el último suspiro. Afortunadamente, los malos presagios no se hicieron realidad y el partido acabó con el resultado de 1-0 favorable al Espanyol. Y por tanto, acabó también con el maleficio que parecía difícil de romper. Se volvió a ganar en el arranque de la Liga, y se le puso el mejor colofón a la semana. Ahora, la segunda jornada, dentro de quince días, se afrontará con otra cara.

Ficha técnica:

RCD Espanyol: Kameni, Lacruz, S.Sánchez, Román (Ángel, min.68), Valdo (Coro, min.56), De la Peña (Sielva, min.81), Luis García, Beranger, Jarque, Moisés y Tamudo.

Real Valladolid: Sergio Asenjo, Marcos, García Calvo, Borja (Víctor, min.46), Goitom (Kike, min.46), Vivar Dorado, Pedro López, Prieto, Álvaro Rubio, Sesma y Aguirre (Ogbeche, min,73).

Árbitro: Miguel Ángel Ayzo Gámez (C.Valenciano). Por parte del Espanyol, enseña tarjeta amarilla a Beranger (min.39), Moisés (min.66), Luis García (min.86). Por parte del Valladolid a Álvaro Rubio (min.47), Ogbeche (min.75), Vivar Dorado (min.84), Kike (min.88).

Goles: 1-0, Luis García (min.48)

Incidencias: 19.350 espectadores

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